miércoles, 22 de septiembre de 2010

Y LA FERIA LLEGÓ!!!






Trás la procesión y la salida de los gigantes cabezudos, comienzan 5 largos o cortos dias según desde el prisma que se miran.
Largos para los sufridos padres entre los que ahora nos encontramos y cortos para los insensatos nenes que no se cansan nunca. Yo también fuí insensata y cansina en su dia.
Mi padre siempre intentaba y al principio lo conseguía, que el primer dia no fuéramos a la feria, estoy hablando de cuando era peque, claro, decía: "después de la procesión un paseito y para casita, esta noche no es feria aún". Yo como niña buena, hacia caso y esperaba ansiosa al dia siguiente para empezar y ya no parar. Los cacharritos de antes si que tenían su encanto, voladoras, barcas gigantes, barcas pequeñas, coches de choque, tiovivos con sus caballitos típicos que subian y bajaban si cesar, carruseles para los más pequeños... cierro los ojos y los veo, es increible!. Ahora prima lo más barato y cómodo de montar, !los castillos inflables, mejor dicho, los abominables castillos inflables, se montan en un periquete y tienen un bajo coste de mantenimiento y electricidad, eso si, los viajes a precio de oro y duran un suspiro, los odiooooooo.

De más mayorcilla, cuando empieza la época del tonteo, nos gustaban los coches de choque, allí arremolinados estaban los chicos, de vez en cuando nos invitaban a un viaje, las menos veces jajajaj, lo más diver era cuando te montabas con las amigas y te tocaba a ti conducir, que poderío jamiaaaaaa como molaba, y esa música machacona de finales de los 70´s, como nos pavoneabamos delante de ellos jajajaj, hay que ver, ahora cuando paso y los veo, me acuerdo de que un dia estuve yo allí, que mis hijos hacen ahora lo mismo, que todo en la vida es un ciclo, que va girando y que se va repitiendo en todos los aspectos. Me entra la nostálgia, como no!

Volviendo a la niñez, me viene a la cabeza los famosos puestos del serrín, no sé porqué se les denominaba a sí, lo que sé es que absorvian toda mi atención cuando pasaba delante de ellos. Habia de todo, lo que se dice de todo, era impresionante. Mi padre me chantajeaba diciéndome, "si te portas bien en la feria, el último dia te compro lo que quieras" pero yo me las ingeniaba tooooodas las noches para que me comprasen algo jajaj, recuerdo una muñequita pequeña, con todos sus accesorios, peines, pañales, cunita, chupete, todo muy coqueto, y yo más feliz qque una perdiz. Y al lado una piscina con patitos y cañas para pescarlos y su correspondiente premio, que si era para niña bien, si era para niño, se me quedaba la cara a cuadros, pero ilusión, ilusión lo que me hacia, era pescarlos.

Y esa tómbola! con ese poderío! era enorme, o por lo menos yo la veia así desde mi punto de vista, esas muñecas, ainsssss las recuerdo preciosas, grandotas, juegos de vasos, cafeteras, batidoras, caballitos balancines y el regalo estrella: la bicicleta. Todo eso cambió el año que llegó la "chochona".

Mi primer vestidito de gitana me lo hizo mi tia, tenía 9 meses cuando me estrené en eso de los faralaes. A partir de entonces, todos los años me vestía de gitana, me hacia la foto de rigor, estrenaba zapatos nuevos de tacón, me llevaban a la caseta, esa caseta tan entrañable, que mi padre como era propio de su oficio, llevaba ya dias montando, entre tablones, puntillas y farolillos. Me pegaba cada lote de bailar que ni las rozaduras me dolian. El vestido, "mi vestido" de gitana fué durante varios años el mismo pero con cambios, la cosa no daba para mucho más. Un año mangas hasta el codo y cortito estilo "Marisol", otro le quitaron las mangas y le sacaron del talle, había crecido bastante jajaja, al siguiente le quitaron un volante y vajaron el talle algo y así hasta que ya no había de donde sacar ni meter.
Después, ya con 13- 14 años me hicieron otro, y ese ya fué el último, era largo hasta los pies, un solo volante y flecos, muchos flecos.

El final de la feria lo marcaban los fuegos artificiales, ese dia me entraba una pena!, cuando pienso en la feria de esos años, de mi infancia y juevntud, siempre se me viene a la cabeza, la vuelta a casa, de noche, pensando que quedaba un año para la feria, los puestos de turrón con las manzanas y chupetes de caramelo, el algodón de azucar, los trozos de coco, las garrapiñadas etc!!!! y lo bien que me lo había pasado.

Ahora ya ese encanto especial ha cambiado, ahora disfruto viendo a mi hija pegando pingos por poco que me gusten esos hinchables, vistiéndola de gitana, haciéndole el moño y poniéndole la flor, paseando por el Real y tomando esos rebujitos. Tiemblo por las noches cuando regreso y me dejo a los mayores allí, y no pego ojo hasta que los oigo entrar. Me hincho a lavar y planchar, para que tengan la ropa lista para el dia siguiente, y vuelvo a temblar cuando abro el monedero y echo cuentas. Pero claro eso forma parte de todo, con eso cumplo un ciclo, ese que ya cumplieron conmigo y que esperamos seguir haciendo año trás año y !!!QUE LA FERIA Y LA VIDA CONTINUENNNN

martes, 14 de septiembre de 2010

Otro año más

Mi costalero, el de enmedio.
Mi VIRGEN!!!!!!! Ntra. Sra. de los REMEDIOS

Mi pueblo es pequeño pero grande en tradiciones. Acabando el largo y caluroso verano, llegan los dias más celebrados a lo largo del año, por cualquiera que sea de aquí. Nueve dias de novena dedicada a la Virgen, acaban con tradicional "velada", la noche en la que procesiona por el pueblo llevada a hombros de costaleros y vitoreada en repetidas ocasiones por el gentío. No cabe un alfiler, es una marea humana, y siempre la típica frase: "este año parece que hay más gente que nunca".
A decir verdad, es una procesión a la que acuden desde los más remotos lugares llevados por la fé que se le tiene y a su tradicional "besamanos" el dia anterior.

Este año ha sido un poquito más especial, uno de mis hijos ha hecho posible un gran deseo, ser costalero de Nuestra Señora, la ha portado con todo el honor e ilusión posible y orgulloso de llevar ese fajín y medalla.

Cuantos recuerdos de los años de mi infancia allí en la ermita, mientras los mayores hacian la novela, los niños correteábamos por todo el recinto, adornado con las típicas banderitas de siempre. Ya se palpaba, se intuía, el olor a feria, a cacharritos, a toros, a casetas, a traje de gitana. Deseosa de estrenar zapatos de tacón nuevos y taconear por todos lados y a todas horas. Ya se sabe que pocas cosas hacen más ilusión a una niña que tener tacones jajajaja

Tiempo de saludos, de reencuentros, de volver la vista atrás y revivir dias lejanos ya, en los que se compartieron estas fiestas con amigos, con familia. También de recordar a quienes ya no pueden hacerlo. Todos los años, ya de viejita, llevábamos a mi abuela en coche al besamanos, era a lo único que salia ya y hasta el último año lo hizo. Tiempo de alegría y rebujitos, si, pero de nostalgia, recuerdos y emociones.

La feria después jajajaja, en otro capítulo!