domingo, 23 de enero de 2011

UN TROCITO DE MI MUNDO

Recuerdo como si fuera ayer mismo el dia que llegó mi padre a casa diciendo que había comprado a un amigo un olivar, si así tal como suena dejó caer la noticia. Él, el mismo que siendo niño le decía a mi abuelo que no quería saber nada de campo, debo decir que mi familia paterna han vivido siempre de eso, que quería ser carpintero y que cuando le hablaban de cosas del campo se encogía de hombros y se hacia el sueco.
Bueno pues así de pronto le entró el gusanillo y nos encontramos con un olivar sin saber por dónde empezar.
Ese mismo dia nos llevó con este amigo y su mujer, ya desaparecidos tristemente los dos, a ver la magnífica compra que tan orgulloso habia hecho. Mi madre a todo esto reguñendo y nosotros, mi hermano y yo con cara de poquer. Mi hermano tendría unos 8 años y yo 13, no sé exactamente pero mas o menos.
Cuando llegamos nos encontramos una inmensa extensión de olivos, todos cuajados de fruto y lo que eran unos incipientes cimientos de una pequeña casita aún en proyecto.
A los pocos dias eso ya empezó a tener forma propia. Y el entusiasmo de mi padre fué en aumento y con él nos ibamos contagiando todos.
A partir de entonces este rinconcito del mundo se convirtió en el descanso del guerrero, allí hemos pasado momentos irrepetibles, como cuando le compró mi padre a mi hermano una escopeta de plomos y yo tan chula me rajé el dedo entero intentando pegar un tiro a una lata!!!!jajajaja, los dias de Pascua, en los que todos los amigos de mis padres se juntaban, comian y bebian, reian, cantaban y bailaban.
Luego ya mas mayores seguiamos juntándonos todos, los hijos nos ibamos casando, los nietos aumentaban y un año llegamos a juntar toda una guardería, la habitación se llenó de cucos con bibes, pañales y llantos jajajaj, con la algarabia de los mayores no habia un crio que durmiera. Fueron años irrepetibles.
Celebramos también la comunión de mi hijo mayor, que dia más inolvidable, y cuanto tiempo preparándolo, todo está grabado en un video, siento tanta añoranza cuando lo veo....
Ahora los niños ya son hombres, el mayor va mucho con sus amigos y allí montan el botellón aceitunero jajajaj, se lo pasan pipa, duermen en sacos de dormir y se montan cada barbacoa que para qué.
Quiero, amo, ese rincón tanto que allí recargo pilas, allí se respira de otra forma, huele a margaritas incluso en estas fechas, el cielo tiene otro color. Allí han corrido y cogido lagartijas todos mis hijos, han aprendido a respetar y amar el campo, se han hecho chichones, se han revolcado por su hierba y nosotros lo hemos visto y lo hemos disfrutado y esperamos seguir haciéndolo juntos mucho tiempo.
Ah y hemos aprendido TODOS a coger aceitunas jajajajajaj.

Cribando las olivas para meterlas después en sacos.
Había mucho barro, el peque iba quitando piedras.
El mayor con la máquina sopladora, juntándolas para luego YO pasar el rodillo de pinchos,jajajja de eso no pongo fotossssss
Con el frio y tanta agua, estaban casi todas en el suelo, las joiassssss.

Bueno pues en eso he estado todo este tiempo, agujetas hasta en la saliba pero satisfecha del trabajo realizado por todos.