domingo, 29 de julio de 2012

VERANO, PLAYA, SOL, ARENA



Al bajar del coche, ese olor y esa brisa me envolvieron, lo tenía al alcance de mi mano, lo oía y me llamaba, estaba deseosa de reencontrarme con él. Dejé todas mis pocas pertenencias y en cuanto pude me rebocé de esa arena y esa sal. Me encanta esa sensación, no sabe el que lo tiene cerca lo que eso significa para quien solo lo puede ver cada mucho tiempo, es sencillamente mágico lo que se siente.
Han sido dias de mucho vaiven, no quería perderme un solo minuto del poco tiempo que tenía. Saborear todo lo que esa tierra me ofrecía, pasear por las calles y reconocer lugares, rincones y personas. Las mañanas fresquitas y el olor de esas noches a don pedros, jazmines y damas de noche. Pescadito y camarones que saben a gloria, paseos y paseos al sol por la playa, a la brisa nocturna por esas calles. Me reencontré con un viejito conocido, un callejero de esos que con su marioneta sacan una sonrisa enorme a cuanto peque se acerca a mirar y echar unas monedillas, un piolín pianista, en las 3 ocasiones que visité este lugar nunca ha faltado a la cita, hizo reir a mis 3 chicos a los mayores en su ocasión, a la peque ahora.El tiempo también ha pasado por él, si, está viejito pero sus gafillas aún las levanta cuando se le acercan y sus manitas tiran besos a diestro y siniestro cuando ve su trabajo recompensado y esa musiquilla que quien me conoce sabe cual es.
Me despertaba con las campanas del santuario, muy cercano y majestuoso, su sombra nos seguía durante todo el tiempo,   al entrar el olor, otra vez mi olfato, incienso, velas, paz, una Virgen muy conocida, chiquita, morena, exvotos que remueven el corazón, nardos de ofrendas, allí dejé dos, en fin, una mezcla de todos los sentidos...
Han sido dias familiares, rodeados de mi gente joven, confidencias adolescentes, ratitos de bingo, chistes, risas, mesas grandes llenas de mi gente a comer, sobremesas infinitas, rememorando historias y tiempos pasados y soñando con los que vendran, haciendo conjeturas y deseos, planes para otra vez. Atardeceres playeros escribiendo en la arena nombres, anocheceres de pasminas y mañanas de arena, sol, sal y agua.
Un paréntesis en esta vida loca, ahora ya de vuelta me quedan los recuerdos, miro y remiro fotos, tesoros de hoy para siempre, preparada para el mañana.

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