domingo, 1 de septiembre de 2013

Un tejado de muchos años...


Cuando hace unos 140 años manos expertas lo levantaron no tenían ni idea de cuanto
duraría, a cuantas personas cobijaría, cuantas historias y vidas albergaría. 140 años dan para mucho... tres siglos ha conocido. Se construyó allá por el mil ochocientos sesenta y pocos, exactamente no sabemos que año pero de esa década seguro, ya ha llovido sobre él nunca mejor dicho y hoy ha dado por finalizado su misión. Aguantó como un valiente guerras, saqueos y las inclemencias del tiempo. Cobijó a toda mi gente desde siempre, vió nacer a mi tia, a mi madre... Vió celebraciones, bodas, bautizos, muertes...Me resguardó de las tormentas, esas que a mi abuela tanto miedo le daban y que me ponía a rezar a Santa Bárbara como una posesa jajajaj. Por su trampilla bajaron muchos años sus Majestades cargados de regalos, los veranos nos los hizo más llevaderos cuando lo del aiere acondicionado era cosa de ciencia ficción, con ese barril de barro puesto en el suelo del pasillo, con esas cañas que tan primorosamente se cuidaban y que espero podamos conservan. Y que decir del doblao... siempre me recordará a mi abuelo Luís, siempre con sus escaleras de madera, que quitaba y ponía para la aventura de subir a él, porque era una aventura por el peligro que tenían y más para bajar jajajaj y una vez arriba andar por entre las tablas mirando entre baules... En fin, que todo eso ya quedó atrás, entre los recuerdos, en un huequecito de la memoria y del tiempo. Hoy me dió pena ver como caían alos tras palos, tillos, tras tillos, pero era muy necesario. Ahora comienza otra etapa, ahora harán otro, jovencito y que empezará a acumular historia, dia trás dia, año trás año. Pero el otro... ese siempre estará...
 Y ese cañizo, que no sabíamos si lo íbamos a poder conservar, al final ahí sigue. Esta es la casa de mi familia materna, una casa muy antigua y con un gran valor sentimental. Como ha quedado eso ya es otra entrada...